Los ensayos in situ constituyen una fase imprescindible en cualquier proyecto geotécnico que se desarrolle en Marbella. Esta categoría agrupa todas aquellas pruebas que se ejecutan directamente sobre el terreno, sin necesidad de extraer muestras para su análisis en laboratorio. Su principal ventaja radica en la obtención de parámetros reales del comportamiento del suelo en su estado natural, considerando factores como la humedad, la estructura y el confinamiento que se pierden inevitablemente durante un muestreo tradicional. Desde la evaluación de la capacidad portante de una losa de cimentación hasta la determinación de la permeabilidad para sistemas de drenaje, los ensayos in situ proporcionan datos críticos para la seguridad y viabilidad de las obras.
La compleja geología de la Costa del Sol, y en particular de Marbella, justifica plenamente la necesidad de una campaña de ensayos in situ bien planificada. Nos encontramos en un entorno donde la interacción entre las estribaciones de la Sierra Blanca y los depósitos aluviales costeros genera una alta variabilidad geotécnica. Predominan los materiales metamórficos (esquistos y filitas) con distintos grados de meteorización, que pueden comportarse como rocas competentes o como suelos residuales de matriz arcillosa en pocos metros. Sobre ellos, se disponen formaciones cuaternarias de origen fluvial y coluvial, así como rellenos antrópicos en zonas urbanizadas. Esta heterogeneidad exige técnicas como el ensayo Dilatómetro (DMT) para discriminar con precisión la rigidez y el estado tensional de estos materiales, evitando así interpretaciones erróneas basadas únicamente en sondeos.
En cuanto al marco normativo, en España la realización de ensayos in situ está regulada por un conjunto de normas UNE y por las directrices del Código Técnico de la Edificación (CTE), en particular su Documento Básico SE-C sobre Seguridad Estructural y Cimientos. Para ensayos específicos, son de obligada referencia la UNE 103900 para la veleta de campo, la UNE 103808 para el ensayo de placa de carga, o la UNE 103101 para la determinación de la densidad in situ por el método del cono de arena. Adicionalmente, en el contexto de las infraestructuras promovidas por la administración andaluza, suelen aplicarse las Recomendaciones para el Reconocimiento Geotécnico de Obras Lineales, que inciden en la obligatoriedad de correlacionar ensayos directos con pruebas continuas. El cumplimiento de estas normas no solo es un requisito legal, sino la única garantía de que los resultados son trazables y comparables, algo fundamental en un municipio con el volumen de edificación de Marbella.
El perfil de los proyectos que requieren estos ensayos en Marbella es extraordinariamente amplio. Las cimentaciones de viviendas unifamiliares en zonas de ladera con fuertes pendientes se benefician de la ejecución de un ensayo de placa de carga (PLT) para verificar la capacidad portante en terrazas. Las obras de urbanización de nuevas áreas residenciales, con una densa red de servicios, necesitan conocer la permeabilidad del suelo mediante un ensayo de infiltración (Porchet/Doble anillo) para diseñar correctamente los sistemas de drenaje sostenible. En el control de calidad de rellenos y explanaciones, el ensayo de densidad de campo (cono de arena) es la herramienta básica para asegurar la compactación especificada. Por último, en suelos blandos o zonas con nivel freático alto cercanas a la desembocadura de arroyos, el ensayo de veleta de campo (Vane Shear Test) permite obtener la resistencia al corte no drenada, un parámetro vital para evitar problemas de estabilidad.
Los ensayos in situ permiten evaluar el terreno en su estado natural, sin la alteración que implica la extracción y el transporte de muestras. Esto es crucial en suelos granulares, fisurados o con estructuras cementadas, donde el confinamiento y la humedad natural controlan el comportamiento mecánico real, proporcionando parámetros de deformabilidad y resistencia más representativos para el diseño geotécnico.
La selección depende de la naturaleza del suelo, el parámetro geotécnico a determinar y la fase del proyecto. Por ejemplo, para obtener un perfil continuo de rigidez se opta por dilatómetro, mientras que para la capacidad portante directa de una cimentación superficial se elige la placa de carga. La velocidad de ejecución y el coste también son factores determinantes en la planificación de la campaña.
Sí, el Código Técnico de la Edificación (CTE DB SE-C) exige un reconocimiento geotécnico del terreno proporcional a la categoría de la construcción. Para edificaciones convencionales, este reconocimiento debe incluir ensayos in situ que definan la resistencia y deformabilidad del terreno, siendo la placa de carga o la veleta pruebas habituales según el tipo de suelo presente en la parcela.
La humedad del suelo influye significativamente en parámetros como la resistencia al corte o la densidad. Por ello, la normativa establece procedimientos para ejecutar los ensayos en condiciones representativas. En la práctica, se evita realizar pruebas como la veleta o la placa de carga inmediatamente después de lluvias intensas, y siempre se registra la humedad del terreno para contextualizar los resultados obtenidos en el momento del ensayo.